La macrobiótica es ante todo un estilo de vida. Aunque muchos la asocian únicamente a una dieta, es mucho más que eso, ya que implica un filosofía de vida donde el principal objetivo es desarrollar nuestro potencial como personas, guiándonos por las leyes de la naturaleza a través de la alimentación, lo ecológico, social y espiritual.

La alimentación es un pilar esencial en esta forma de vida, ya que nos proporciona la base biológica, es decir nos ayuda a mantener la salud para poder vivir la vida con plenitud.

Somos lo que comemos

Los alimentos nutren todo nuestro interior biológico: sangre, células, órganos y el cerebro. Utilizamos el alimento como herramienta para sobrevivir y adaptarnos al entorno.

El primer registro conocido del vocablo Macrobiótica se encuentra en el ensayo del griego Hipócrates, titulado «Aire, agua y lugares» datado hace unos 2.400 años, donde lo emplea para referirse a las personas longevas y sanas. Este grandioso sanador, cuya terapéutica concede un papel primordial a la dietética, es tenido por el padre de la medicina occidental, cuyos miembros todavía se gradúan como médicos alopáticos recitando el juramento hipocrático.

En sus obras «Alimentos», y «Medicina y Tradiciones» declara lo siguiente:

 «Que tu alimento sea tu principal medicina».

Existen varios precursores de esta forma de vida, como forma de prolongar la vida y sustentada en un régimen alimenticio basado en cereales integrales y vegetales principalmente.

Pero es el filósofo japonés, George Ohsawa en 1920 quien ideó e impulsó este estilo de vida conocido como la macrobiótica, basándose en la creencia de que comer de una manera simple y saludable nos ayuda a vivir en equilibrio con la naturaleza.

que es la macrobiótica

George Ohsawa trae esta filosofía a Europa, en especial a Francia y Bélgica. Aunque escribe docenas de libros y es muy conocido en Francia, realmente se le conoce especialmente por la práctica alimenticia macrobiótica.

Ohsawa aconsejaba el tipo de alimentación según las condiciones de cada persona. Para él, se debía de practicar la alimentación macrobiótica siguiendo las necesidades de cada uno, aunque de una manera más general los cereales integrales y las verduras son los alimentos que sustentan esta dieta, y los más indicados para el ser humano, ya que son los que ayudan a mantener y mejorar la salud.

Michio Kushi, discípulo de Ohsawa, desarrolla en Estados Unidos una alimentación más simple y más adaptada a la vida moderna, llamada, Dieta Macrobiotica Estándar. Este modelo es el más utilizado por la mayoría de las personas que practican la dieta macrobiótica en la actualidad.

La forma de vida y alimentación macrobiótica se definen por los siguientes principios:

  • La alimentación hay que adecuarla según nuestras características biológicas, aunque la naturaleza del ser humano está preparada para ingerir sobre todo alimentos de origen vegetal, cereales y verduras en concreto.
  • La alimentación debe de estar influenciada por el lugar geográfico en el que se vive y se debe adaptar a los diferentes climas. Debemos escoger siempre aquel estilo de alimentación que se haya practicado durante siglos, es decir, la dieta macrobiótica aboga por una alimentación tradicional, los cereales, las verduras y legumbres forman parte de nuestra alimentación desde hace miles de años.
  • El concepto o teoría del Yin-Yang, es base de esta filosofía de vida. Todo en nuestra vida, tiene características energéticas y metafísicas. Nuestro equilibrio lo alcanzamos cuando logramos equilibrar el Ying y Yang.

La Dieta Macrobiótica Estándar

Como hemos señalado antes, la dieta macrobiótica en la actualidad más extendida y practicada es la dieta macrobiótica estándar, siempre teniendo en cuenta que estamos hablando de un modelo de alimentación que debe de ser adaptado a cada persona, sus condiciones personales, ambientales y geográficas.

La dieta macrobiótica estándar se caracteriza por:

  • Del 40% al 60% de la alimentación diaria deben ser cereales integrales. Como cereales integrales incluimos: arroz integral, cebada, mijo, avena, maíz, trigo, centeno, cuscus, bulgur, harinas…. Es preferible elegir los cereales en grano, ya que se digieren mejor que en forma de harina.
  • Sopa 1 o 2 veces al día. Las sopas deben de ser de verdura aunque también pueden tener cereales, legumbres, algas, pescado….La sopa especialmente recomendada para esta dieta es la Sopa de Miso por las propiedades del miso, que contribuyen a regenerar y mantener nuestra flora intestinal en buen estado.
  • Del 20% al 30% deben ser verduras variadas. Es importante que algunas de las verduras se cocinen durante un largo periodo de tiempo en cambio otras es preferible consumirlas prácticamente crudas, en ensaladas por ejemplo. Las verduras para consumo diario son: cebolla, zanahoria, calabaza, brócoli, col, perejil, nabo, champiñones y setas, germinados, nabizas, berzas … Hay otras verduras o vegetales como la patata, los tomates y las berenjenas, que no se aconsejan, o solo en contadas ocasiones.
  • Del 5% a 10 % de la alimentación deben de ser legumbres. Las legumbres incluidas son: garbanzo, lentejas, azukis, judías blancas, pintas, y todas las legumbres de otros climas. Los derivados de las legumbres como tofu, tempeh, natto y seitán se deben utilizar también de una forma regular.
  • Las algas pueden utilizarse en pequeñas cantidades con verduras, legumbres o cereales. Las algas para consumo regular son: wakame, kombu, aramé, hiziki, nori entre otras.pirámide macrobiótica

La dieta macrobiótica estándard también puede utilizar los siguientes ingredientes en sus diferentes formas:

  • Semillas y frutos secos: semillas de sésamo, de calabaza, de girasol, avellanas, almendras, nueces, piñones…
  • Frutas de temporada y originales de la zona donde vivimos: manzanas, peras, albaricoques, melocotones, castañas, melón, sandía, uvas…
  • Pescados: merluza, lenguado, rodaballo, dorada….
  • Bebidas: tés, cafés de cereales, zumos de verduras o frutas
  • Aceites de primera presión en frío y vinagres: aceite de sésamo, de girasol, de maíz. Vinagres: de arroz, de ciruela, umeboshi, gengibre, hierbas aromáticas…
  • Condimentos: se deben utilizar en pequeñas cantidades pero son muy importantes. Los principales son: gomasio, umeboshi, tekka, semillas de sésamo, condimento de cebollinos…

Los alimentos que menos debemos de utilizar son los siguientes: carnes rojas o blancas, huevos, productos lácteos, azúcar, verduras o frutas de origen tropical, café o té negro, alimentos refinados y con química…

La parte más importante del régimen macrobiótico es la cocina. Por eso es aconsejable asistir a las clases de cocina y pedir ayuda a personas experimentadas, que nos enseñen e inicien en este estilo de alimentación, para practicarla de una manera correcta y en beneficio de nuestra salud y forma de vida.

Autora: Carmen Plumé
Experta en cocina y alimentación macrobiótica/en cocina y alimentación energética/Terapeuta Flores de Bach/Dietoterapia y Nutrición ortomolecular
https://www.facebook.com/carmenplumelacal
+34 606335775